Mostrando entradas con la etiqueta metafixing-me. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta metafixing-me. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Kafka y la puta

El sueño de muchos de nosotros era traducir. Tejer historias que no nos pertenecían pero que eran bien pagas sin sacrificar nuestros valiosos días de juerga y cerveza helada. ¿Enseñar? a pocos les gustaba. Era algo que hacíamos en parte por obligación y en parte por ganarnos unos pesos para las fotocopias.

-"Yo voy a hacer mi tesis en traducción"
-"¿De profe yo? ¡ni loco!

Ahora, ¿cuántos de nosotros dimos el paso hacia adelante y dijimos "haré el exámen y sacaré la licencia oficial de traductor"?. No conozco el primero.

Pasan los años y te atrapan. Cada día la rutina se hace más insoportable. Te preguntas si acaso eres...

-"¿Y si soy una prostituta? ¿Y si...si acaso mi destino es ser enviada a satisfacer a los clientes mientras otro aumenta sus ingresos a costas mías? ¿Y si la gente espera de mi que me comporte como tal? ¿Y si trabajo tanto que no puedo ahorrar para cambiar de trabajo porque para cambiar de trabajo necesito estudio y para estudiar necesito dinero y el dinero sólo me lo gano puteandome?

La rutina, el círculo, el miedo al cambio...¿desde cuándo la zona de comodidad se nos ha convertido en una zona de calamidad en la que "más vale malo conocido que bueno por conocer"? ¿desde cuándo la sociedad pide que sigamos atados a profesiones, compromisos, matrimonios, amistades, lazos, televisores viejos que no podemos arrojar por la ventana? ¿desde cuándo las profesoras pueden compararse con las prostitutas? ¿desde cuándo nombro mis entradas de manera tan fuerte y digo cosas tan ácidas en el blog? 

¿Soñé que era una puta? o al despertar la puta soñó que era una profesora?

sábado, 25 de julio de 2009

Area 51...digo, entrada 51

¡Caramba! ¡Siempre quise decir eso!



Una noche de ferviente verano vine a darme cuenta de cuán inmenso es el interior humano...de cuánto se esconde tras una cara sonriente y un corazón que se abre. Asi, miré hacia arriba, exhalé suavemente aquel aire convertido en vapor, tragué saliva y me dispuse a escribir un par de ideas que a pocos interesan. Poco a poco me convierto en palabra. Voy del llanto a la risa, de lo terreno a lo supremo...de mi interior al del otro.

He llegado a la conclusión de que, sin importar lo anterior o lo futuro, siempre seré de agua y al agua he de volver.

He pasado por aire. Fui casi casi aire. Fui casi casi nube.
He sido de sal, de arena...he sido polvo que se escapa con el aire...y he sido tierra que se escapa entre los dedos.

He pasado por tierra. Fui casi de la tierra.
Me permití regar mis gotas en la tierra.
Di toda el agua que se podría dar a la tierra. Sé que la tierra cede, que guarda muchas huellas...y que el tiempo las borra, pero entonces ¿qué queda?

Luego morí de frío y me entregué a las brazas...a la cálida hoguera...a ese fuego infinito que solo emana nobleza...

Entonces mi miedo más grande fue apagarlo. Huir como con el aire, o apegarme tanto como con la tierra. Es increíble. Viento, tierra, fuego y mar...solo viviendo en todos podría comprender cómo conviven juntos, coexisten, se complementan, se repelen...se atraen.

Solo me queda la esperanza de poder volver al agua tranquila sin sentir que nado contra la corriente...solo me queda un ligero sabor a vino tinto entre los labios y el entender que las razones sobran.

lunes, 26 de enero de 2009

Experimento

Dado que casi todo lo que escribo se cumple (parecido a cierta película), he decidido que hoy voy a hacer un experimento sobre mí misma. Es simple. Consiste en describir mi pasado y mi futuro tal cual ha ocurrido, para analizar un poco mejor mi situación y ver si voy en la dirección correcta.

Es verdad que nunca he sido alguien más. Siempre he sido la diferente...siempre me ha gustado hacer parte de esa diferencia y al mismo tiempo he odiado sentirme autoexcluida dada mi condición. Ser hija unica me ha hecho ser diferente, que mi mamá fuera la directora del colegio de la primaria me ha hecho ser diferente...que los niños fueran a sus casas después de estudiar y que yo me quedara donde mi abuelita por las tardes (léase, un piso arriba de donde era el colegio) eso, me hacía diferente. Que estudiara luego en colegio femenino, que no tuviera amigos hombres en el barrio, que fuera la "rechazada" desde sexto hasta noveno, eso me hacía diferente. Que a los 13 años no quisiera fumarme un cigarrillo, me hacía diferente, que mi prioridad a los 14 era hacer el calendario matemático, que finalmente sucumbiera y me fumara el cigarrillo pero que nunca más volviera a intentarlo, eso...eso definitivamente me hacía diferente.

Que me graduara del colegio a los 15, que no pasara a la universidad sino seis meses después cuando ya tenía 16, que mi primer beso fuera también a esa edad, que además fuera con un tipo que no me gustaba sino que, lo digo en tono de broma cruel, lo usé...(y hago paréntesis para decir que no era una mala persona, sino simplemente alguien en que no era "boyfriend material"...o por lo menos no para mi). Diferente. Totalmente diferente.

Creo que mi primera cerveza fue a los 10 (obviamente no completa y con supervisión de los padres jajaja), creo que completa completa, me la tomé a los 16 también en la universidad. Y es que, contrario a todo el mundo -que dice que las mejores épocas son las del colegio- para mi, las mejores épocas fueron y serán siempre las de la universidad (en eso también soy diferente, aunque no mucho).

En la universidad tuve mi primer novio, en la universidad tuve que leer verdaderamente, en la universidad supe que escribir podía ser algo menos inalcanzable y, finalmente, en la universidad aprendí que los amigos verdaderos son los del colegio (irónico, ¿no?)

Es decir, tampoco es que no tenga amigas en mi universidad. Tengo bastantes.:La loca, la tierna, la astróloga, la angustiada, la lesbiana, la romanticona, la profesora de francés, la que no veo hace marras... etc, etc, etc... y todas muy buenas amigas. El punto es...siempre vuelves a las amistades del colegio. Inevitablemente.

Y bueno, continúo: a los 20, ya habia vivido sola en un país extranjero y con gente más loca que yo, a los 21 ya tenía carrera, incluso antes de recibir el título ya trabajaba de tiempo completo, a los 22 empecé a hacerme cargo del colegio de mi mamá...¿diferente? digamos que solo un poco.

Para cuando tenga 24, ya habré vuelto a vivir sola, habré terminado el máster y habré escrito por fin algo publicable. A los 25 me caso (no sé con quien, pero me caso- bueno, puede ser a los 26...o a los 27...y ya saben: en la playa), a los 26 tengo hijos, a los 30 el doctorado...a los 31 un periodista reconocido me hace una entrevista y salgo en The New York Times, a los 33 llevan al cine mi primera novela y Brad Pitt gana un óscar más con ella (esa parte la podemos omitir...quizá Brad ya esté muy viejito y tengamos que reemplazarlo con un actor colombiano)...Luego, a los 36, por fin aprendo a cocinar...y finalmente a los 40 recibo el Nóbel.


En resúmen: que buena es la ficción, pero ya no es tan buena cuando la vives tu.



viernes, 5 de diciembre de 2008

Meta-fixing me

Escrito hace bastante tiempo (antes de acabar la universidad)


Es domingo. Estoy en frente del tamal que mi tía me ha servido, el chocolate está caliente y tiene una nata gruesa encima que impide que el humo salga y el chocolate se enfríe. Empiezo entonces a pensar en los eventos de la noche anterior y decido que definitivamente dan para la realización de un texto metaficcional. Abro el tamal. También está caliente, pero el pan tajado que mi tía me ha servido, permite que no me queme. Arte es hambre, decía Fonseca (Rubem)...entonces las anoréxicas quizá sean artistas...

Por cierto que hacía mucho no tenía conversaciones inteligentes...es decir, todas las conversaciones son inteligentes, pero la cuestión en este caso es de intelectualidad más bien. Sigo escarbando el tamal. Ummm tal vez sería mejor no ser artista...es decir, de todos los placeres, la gula es la que parece ser menos pecadora...porque la lujuria la hemos convertido en un pecado...Uy!!! Me quemé! Pero bueno, íbamos en la conversación del viernes con Burgos e iba diciendo que hacía mucho tiempo no tenía una conversación intelectual. Me encantan las conversaciones en las que uno aprende algo nuevo...eso si, siempre cuando ese algo sea explicado en términos informales y no con el ego que caracteriza a los intelectualoides mediocres. Así pues -y creo que eso suena a profesor de universidad o a misa de nueve- Félix introduce el término “metaficción”. Y no es que lo introduzca porque él se lo haya inventado precisamente- sino porque se lo explicó a quien no lo conocía.

Me dice: “es que la metaficción exige algo más del lector...la novela se resuelve en tres páginas pero el man mete su propia carreta...osea, las tesis de grado de nosotros son metaficcionales”- apunte bastante adecuado para la ocasión teniendo en cuenta que yo estaba al frente de un computador tratando de corregir cuanta cosa podía de mi monografía - y cuando por fin la envié, pensé en que uno mismo se impone las cadenas del sufrimiento...pero tal vez haya una razón para todo esto – razón que hasta el momento ignoro- pero que me llevó al punto donde comencé la historia: el domingo por la mañana pensando en los eventos del sábado por la noche: Yo? de nuevo en un sitio de rumba, la gente? Diferente, el lugar? Distinto. La música? Muy Muy buena. El resultado? Toda la noche de pie. Y en medio de la noche? Saben qué pasó en medio de la noche???

Si quieren saberlo denle forward y verán lo que pasa.

Pues nada. ¿Qué iba a pasar?

Jajajaja

que me estoy burlando del lector – Descarda...pero inocentemente.

Me estoy burlando de que siempre esperamos que hubiese ocurrido un cuento de hadas, o que mágicamente pulsaramos “send” y llegara la respuesta de quién vio nuestro perfil en el facebook. Y precisamente de eso se trata todo este putrefacto texto que estoy escribiendo un lunes por la mañana...de lo cíclico.

Y nada pasó ese sábado en la noche porque casi todas las mujeres esperamos que siempre algo maravilloso ocurra...y las mujeres como yo, siempre estamos pensando en qué momento llegará el momento menos pensado. Y de eso pueden dar fé los que me conocen bien: si en el diccionario hubieran fotos, la palabra planeación tendría la mia, claro que no precisamente en bikini.

Entonces me pregunté: ¿cuáles son las razones para que no haya interés en conocer a ninguna de las personas que aquí se encuentran? ¿estoy acaso predispuesta a que ninguno de ellos me va a aportar nada? AH! UN PEDAZO DE HUEVO EN EL TAMAAAAAL GRRRR! Y LO PEOR ES QUE NO PUEDO DECIR NADA PORQUE ESTOY EN CASA AJENA...¡claro! ¡Eso es! Es un problema de intelecto...versus predispocición clarística. Es un problema metadramático! Y esta vez, espero ser yo la que me haya inventado el término y esté presentándolo a ustedes en este momento: “El metadrama es aquella facultad de la mujer -y de algunos hombres- de hacer un viaje interior al fondo de su drama y descubrir ahí las razones por las cuales hace frecuentemente preguntas como 'me pidió el teléfono pero ¿por qué no me llama?' o 'ya tiene novia y no puedo decirle nada porque no soy nada de él!' (expresiones basadas en la vida real). He ahí como en la novela personal de Clara, la percepción metadramática de la vida es fundamental: sin drama, no hay vida y no hay drama sin vida.” Waaash! ¡Qué teoría! Después de esto me pueden dar el doctorado Honoris Causa en Harvard...y creo que no me pondría brava ;)

Ese sábado, entonces, pensé en que su evolución intelectual, la mujer ha subido sus estándares con respecto a lo que quiere, o mejor, a quien quiere. Ya no nos conformamos...siempre vamos más allá. Caso contrario a la mayoría de los hombres (y ahora no me vengan con el discurso de que los odio porque la verdad es que los amo...y si creen que soy feminista, busquen feminismo en google y probablemente encuentren que muchos hombres heterosexuales también lo son y que muchas PERSONAS comunes y corrientes también lo son) ah si...la mujer ha subido sus estándares y los hombres los han bajado: me encuentro hace unos días con un fulano y digo para mis adentros: esa es la novia???? uy cambió a la anterior (que tampoco es santa de mi devoción) por esta??? UUUY una de dos: o se enamoró el hombre, o consiguió lo primero que encontró (y que dio papaya)... contrario a las viejas! Nunca verás a una vieja retroceder...o por lo menos no a las que valen la pena: el siguiente siempre superará al anterior, aunque sea en algunos centímetros (de estatura)...nos demoraremos más, pero por obvias razones, conseguiremos un mejor...especimen? Waashh ahora si sonó como si los odiara. Y no. LOS AMOOOOOO...pero al parecer en pleno siglo XXI seguimos basándonos en casi los mismos aspectos para escoger pareja que en la época de las cavernas...Listo me acabé el tamal...y ahora que he planeado maquiavélicamente mi plan, voy a llevar los platos a la cocina junto con las hojas del tamal en las que el pedazo de huevo quedó envuelto buajajá...y las depositaré en la basura.

Un Sábado más. Un sábado metadramático...o debo decir: un sábado previo a un domingo metadramático. Entonces viene el momento importante de la historia, el momento crucial del sábado. Le he dicho a quien me acompañaba que íbamos a pasarla de maravilla...y en mitad de la noche ¿saben qué pasó? ...PUES NADA. Simple diversión. Cero drama. ¡CERO DRAMA! ¿Cómo así? Sin drama no se puede. Entonces tomé el drama de mi acompañante y lo volví añicos diciéndole: “nena, mira que te levantaste algo mejor esta noche (e internacional lero lero)” en cambio tu otro levante de la noche terminó rumbiandose con otra muchacha mucho más feita que tu y mirando ardido cuando el argentino te coqueteó. Y si. Yo también estaba ahí, oyendo lo que el otro argentino me preguntaba...pero como no había drama, no era significativo para mi. Es decir, necesitaba que hiciera algo que me demostrara lo interesante que era...que se pusiera en un lugar inalcanzable...pero mi problema era que ya sentía que era tan normal que, si bien me hubiera gustado seguir en contacto con él, no me afectó cuando se fue...En el caso de mi acompañante, lo que siguió fue la cara de lástima...el drama se había ido y no había dejado huella.

Los dramas significativos, osea aquellos que nos marcan, implican un crecimiento personal. Implican, para las mujeres, no volver al punto de partida, sino levantar la cabeza y mirar al pasado con satisfacción...con la satisfacción de haber superado esa primera etapa y buscar a alguien por el que valga la pena pasar un nuevo drama. No sé cómo será en los hombres esa etapa mental, pero me atrevería a pensar, viendo la evidencia, que ellos involucionan, por el temor a quedarse solos.

Sin embargo, incluso si el drama contribuye a la resolución EXITOSO del conflicto en la novela, (en la novela de la vida, quiero decir) creo que mi experiencia metadramática contribuyó a un plan único y mordaz en el que la beneficiada fuera yo...pero el problema radicó en que, al pararme frente a la caneca de la basura y empujar las hojas del tamal con el tenedor, el huevo cayó justo a los pies de mi tía.

Planes gratis en Bogotá