miércoles, 3 de noviembre de 2010
Kafka y la puta
viernes, 23 de julio de 2010
"Me emp...iezo a molestar": Manual para el empute
Paso 1: Cómprale a alguien que quieres un regalo que no te pidió.
Paso 2: Entrégale a ese alguien ese regalo que jamás te pidió.
Paso 3: Recibe una llamada (carta, e-mail, fax, paloma mensajera) diciendo que gracias, que muy lindo pero que no le quedó.
Paso 4: Decide que vas a ir a cambiar ese regalo que nunca te pidieron.
Paso 5: Llega a tu oficina y escucha el rumor del día: el sueldo ya está, pero se demora.
Paso 6: Pregúntate cómo es posible el paso 5.
Paso 7: Ten un dejà vu sobre el paso 5.
Paso 8: Sal de la oficina y dirígete al bus que te llevará a cambiar el dichoso regalo que nunca nadie te pidió y que no sabes por qué carajos compraste.
Paso 9: Mete la mano en el bolsillo y descubre solamente $1.250 -el bus vale 1300, lo cual lo hace más divertido aún.
Paso 10: llega al lugar de compra del ... bendito regalo y escucha la voz de un inepto bueno para nada que te dice "eso no tiene cambio señorita"
domingo, 18 de julio de 2010
El peor cuento del mundo
sábado, 19 de diciembre de 2009
Mamá, regálame un unicornio
Para esta navidad no te pido más que un unicornio. Pensé que me bastaba con la fiesta de elefantes, conejos, osos, orangutanes y lagartos. Pero no. Yo quiero un unicornio. Quiero un unicornio con un ala amarilla y otra azul. Quiero que el cachito de adelante lo tenga verde. Verde limón...o incluso hasta naranja. Quiero que sea un unicornio punk.
No se lo pido a Papá Noel porque en realidad sería poco útil. El pobre viejito ya está tan cansado que ni reirse bien puede. Cada vez que va a decir "ja", le sale "jo"...como con tos...como cuando uno tiene una flema atravezada ¡qué pecado con el viejito!
Y ni hablar del niño Jesús. Cada vez que me ve, llora. Incluso la última vez se escondió debajo del tapete verde que pones como pasto en el pesebre. Seguramente no me quiere ver...esperemos que no se lo trague Fido...
Nop. Mejor te pido el unicornio a ti directamente.
Con amor,
Tina
domingo, 7 de junio de 2009
La comunidad de la uña pintada presenta: Retazos de la historia de Eva
Eva se pinta las uñas. Hoy, igual que siempre, el color es el mismo...no es moderno, pero es elegante. Mira por la ventana. Hace sol. Sonríe y luego se queda pensativa.
Scene 2: "Monólogo de Eva viendo llover en Macondo" De fondo, "Change"
Ha pasado el tiempo. Seguimos siendo los mismos. Siempre los mismos: tu, yo, los fantasmas que van a tu lado, los familiares de los fantasmas...y los nuevos fantasmas. El caos, la ciudad de fantasmas, el frío, lo gris, las ganas de pararse en la azotea de este edificio, dejar que la lluvia me moje y gritar tan fuerte como sea posible.
¿Gritar? ¿Pero qué gritaría?
Solo hay algo para lo que tendría suficientes pulmones ahora.
"Sálvame"
No.
Mejor un
"Sáaaaaaalvameeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee"
Sálvame maldita sea. Sálvame de mi.
Cierra los ojos. Respira profundo, cruza las piernas en el suelo y se queda dormida en posición fetal.
Scene 3: Eva amanece en la cama. Despierta. No sabe cómo llegó allí. Se asusta un poco. Está completamente desnuda, solo la cubre una sábana de seda blanca. Al sentir el frío de la mañana se abraza a sí misma y empieza a sonar "Days go by".
Scene 4: "El momento de epifanía". "Diálogos de Eva con su vagina"
- "Tu y yo no podemos tener un monólogo. Quizá tengamos soliloquios...pero monólogos jamás"
- "Es verdad. Pero tu allá arriba como que ya no piensas. Como que soy la que pienso por las dos, hablo por las dos, como por las dos y me rio de las dos...pero ya no somos una, como para tener monólogos"
- "Quizás tengas razón Salomé. La última vez que tu y yo hablamos fue hace como..."
-" Si, ya me acordé. Cuando escribiste un montón de barrabasadas que el destino puso en las manos incorrectas..."
-"¡No!"
-"¿No?"
-"¿Lo ves? Se nota que ya ni siquiera me pones atención!"
-"Es falso, te miro a diario, estoy pendiente de tu aseo..."
-"Estas igual que ellos. Miras, pero no escuchas" (Con rabia)
-"A mi me haces el favor y no me comparas con los hombres. Bastante dura me han hecho la vida como para que tu me digas que soy tan despreocupada como ellos".
-"Lo eres, Eva. Lo eres. Otra cosa es que no lo aceptes...siempre culpandolos a ellos...y no digo que sean unos santos, pero al menos no te culpan a ti de sus desgracias. Eres injusta.
-"A ver. Cambiemos el tema...hablemos entonces...de...de...de cine"
-"De cine. Si. Claaaaro. ¿Por qué no mejor de tu trabajo en la oficina? ¿O de los cheques que firmaste esta mañana? ¡DESPIERTA EVA! Estoy cansada de que evadas lo realmente importante. ¿Ya recordaste cuándo fue la última vez que hablamos?
-"Quizá fue...déjame ver...hace algunos años cuando te pregunté si creías que Adán iba a portarse bien contigo (mucho más que conmigo)?"
-"Casi, pero no"
-"¿Tampoco?...creo que me estoy dando por vencida"
-"¡Ja! ¿dónde he oído eso antes? me suena taaaan familiar"
-"No sé si fueron tus labios o los mios, pero de seguro fueron los de ambas"
-"Exacto. Fueron los de ambas...tu ya no sabes ni quién habla"
-"Bueno, no tiene caso. Me rindo"
-"Anoche"
-"¿Anoche qué?"
-"Anoche fue la última vez que hablamos"
-"¿Aaaah si ves? ¿De qué te quejas?, yo sabía que no podía tenerte tan abandonada como dices"
-"Lo ideal sería haber respondido que no hablabamos desde hacía veinte minutos...ESO, ESO hubiese sido lo ideal..."
-"¡Y Salomé gana por Knock-out! ¡Si señores! (...) pero, y entonces ¿Qué pasó anoche?"
-"Gritaste. Gritaste mucho. Y, a decir verdad, no me hablaste exactamente a mi, pero si te escuché. En medio de tus gritos, te quedaste dormida...Diste botes hasta llegar a la cama...solo susurrabas: "Sálvame, sálvame" hasta que...
-"Ahora lo entiendo. Recuerdo el sueño. (Pausa) Una ciudad tan gris como esta, con gente solitaria como solo puede haberla aquí. Lluvia. Mucha lluvia. En el sueño, Adán me había dado un anillo, lo perdía y se inundaba la habitación...gritaba para que me salvara, gritaba porque sola no iba a lograrlo y..."
En ese intante, Eva observa un objeto brillante en el suelo, al fondo de la habitación. Lo levanta, lo examina atónita y una gota de agua cae en sus pies desde el techo.
martes, 14 de abril de 2009
Festival de Limón vs. Festival de Chocolate
Hay placeres comunes, hay placeres exclusivos, hay placeres macabros y hay placeres inocentes.
Para obtener placer me bastan pocas cosas. Disfruto de las formas, los colores, los libros, las palabras, las miradas, el apretar los labios...¡el mordeme los labios! quizás a causa del trajín de la semana... el pasarme los dedos por las pestañas...cualquier cosa es placer...un dedo en la espalda, una mano en la cintura, una sonrisa a tiempo, una melodía memorable... Pocas cosas, simples casi siempre, pero únicas dado que el tiempo se va pero no vuelve.
Debo decir también que los olores para mi placer son fundamentales. Como el asesino de "El perfume", atesoro fragancias en mi mente y las convierto en recuerdos que se asocian con personas y momentos. Es el caso del olor a galletas festival de limón...una historia que tenía represada desde hace tiempo atrás y que no salía a la luz porque tenía que ser perfecta primero en mi memoria.
Si.
Ahí estaba él.
Debo aclarar que no era él quien olía a galletas festival de limón.
¡Es más! Ni siquiera recuerdo su olor. Podría haber estado impregnado de olor a azufre y haber permitido que toda mi lava saliera, pero en realidad, no sé.
Ummm...festival de limón...qué delicia.
Me gusta pronunciar la palabra delicia, casi tanto como me gusta pronunciar la palabra despacio...
Pero como venía diciendo. Él no olía a galletas festival de limón.
No era el caso de Michel* que, a pesar de hacer esfuerzos descomunales por oler como la gente del común, olía a perfume de diseñador...y eso que era un aroma que se consigue en las ventas por catálogo.
Cierto es que el olor de cada uno es distinto, y que el perfume cambia de un individuo a otro...y también me recuerdo husmeando entre los catálogos de mis amigas para ver si recordaba como olía Michel en su época. Dulce...olía a madera dulce...olía a un hombre que se atrevía a casi cualquier cosa, pero que era gentil en su trato y en su forma de amar.
Pero, repito, este no es el caso de aquel hombre del que les hablo. Pues al pensar en él, inevitablemente se disparaban sensaciones de diversa índole y, curiosamente, estuviera donde estuviera, de mi boca salían estas palabras: "huele como a galletas de limón".
Ah...maravilloso.
Más recientemente, se aparece otro hombre. Este tiene una esencia igual o casi similar. La diferencia es que lo conozco muy bien...y como lo conozco tan bien, sé perfectamente de lo que es capaz.
Él huele a chocolate.
Mejor dicho.
Él no.
Pero sí su recuerdo.
(...)
Un día descubro que las galletas de limón ya no son suficientes...que no me dan la talla...que son solo galletas...y empiezo a ver a las galletas de chocolate... y viene Michel y camina en mi cabeza, como todos los días a eso de las 5:30 de la mañana, cuando no sé la hora en que viva Michel...
Hasta que un día no puedo soportar más esta farsa y decido que soy yo la que decido cual paquete comprar...un día quiero borrar los pasos de todos ellos como el mar borra las huellas de la arena: sin dolor y sin recuerdo.
Entonces me decido, y un día culaquiera -que bien pudo ser hoy- al salir del trabajo, compro unas galletas festival de mora...porque además no venden galletas de lavanda que es a lo que huele mi yo perfecto, y porque en verdad soy yo y nadie más que yo a la que debo amar con devoción y empeño...y mejor que festival.
Porque, contrario a lo que yo misma pensé,
soy yo la que escoje qué comprar...mas nunca las galletas...
*Nombre cambiado por respeto a su recuerdo.
sábado, 28 de marzo de 2009
¿Si se acuerda?
Guardé silencio porque ya lo había olvidado y cambié la ventana para hablar con otra persona...pero me quedé pensando en otra cosa: los gatos.
Hace unas noches alguien me dijo:
-Eres como un gato.
-¿Como un gato?
-Si. Estoy seguro de que si te tocan te asustas...pero eres un gato...
-Yo nunca me he percibido a mí misma como un gato- pensé. Soy como un delfín...
Hoy, segundos después de que ella me dijera lo de los casilleros, se me ocurrió que tal vez sí soy un gato. Conozco demasiado bien a los otros gatos...sé dónde van a sentir mi rasguño y sé también como hacer que sientan mi caricia.
¡Además los delfines son estúpidos!
Es decir, son inteligentes pero se viven riendo por pendejadas...se llaman Flipper o tienen nombres estupidos...en cambio es mejor siempre tener el az bajo la manga, como los gatos...
Soy un gato...es más...¡hasta ronroneo!
Soy un gato...(Solo que no me gusta la leche)...y soy un gato con gatos detrás...pero al que ninguno de esos gatos le interesa...porque los gatos son por naturleza egocéntricos...y, aunque intente mirar la fila que tengo atrás, daré la espalda como los gatos.
Ahora, viene la pregunta: ¿Los gatos tienen memoria? (porque los elefantes si, y las gallinas no)...y digo: Un gato extraña algo que ha tenido mucho tiempo, lo cuida con recelo. No permite que otros miren a sus crías...un gato no extraña lo que apenas aparece... la última prueba la hice esta mañana...hace unos cinco, diez minutos... y concluyo que soy un gato...suavecito...soy de esos gatos poco juguetones...de esos gatos malos...de esos gatos que se rien de forma maquiavélica pero que miran de manera inocente. Soy un gato que no acaricia a los otros gatos, soy un gato que mantiene las distancias...odio la melosería, odio las palabras bonitas que no salen del alma, odio como odian los gatos: con pureza, con franqueza.
También podría acariciarte como los gatos, pero para eso tendrías que ganarte mi confianza...y la confianza gatuna se adquiere con el tiempo y con la traición.
Yo, a diferencia de lo que tu planteas, si sé para dónde voy. Pueda que sea un gato, pero no un gato tonto...y lo mejor es parecer inocente...siempre...siempre será lo mejor...eso siempre me permirte saber hasta dónde vas...incluso antes que tu.
Jamás me quedo sin opciones. Jamás.
Meaow!
*PD: GatO, no Gata
viernes, 5 de diciembre de 2008
Meta-fixing me
Escrito hace bastante tiempo (antes de acabar la universidad)
Es domingo. Estoy en frente del tamal que mi tía me ha servido, el chocolate está caliente y tiene una nata gruesa encima que impide que el humo salga y el chocolate se enfríe. Empiezo entonces a pensar en los eventos de la noche anterior y decido que definitivamente dan para la realización de un texto metaficcional. Abro el tamal. También está caliente, pero el pan tajado que mi tía me ha servido, permite que no me queme. Arte es hambre, decía Fonseca (Rubem)...entonces las anoréxicas quizá sean artistas...
Por cierto que hacía mucho no tenía conversaciones inteligentes...es decir, todas las conversaciones son inteligentes, pero la cuestión en este caso es de intelectualidad más bien. Sigo escarbando el tamal. Ummm tal vez sería mejor no ser artista...es decir, de todos los placeres, la gula es la que parece ser menos pecadora...porque la lujuria la hemos convertido en un pecado...Uy!!! Me quemé! Pero bueno, íbamos en la conversación del viernes con Burgos e iba diciendo que hacía mucho tiempo no tenía una conversación intelectual. Me encantan las conversaciones en las que uno aprende algo nuevo...eso si, siempre cuando ese algo sea explicado en términos informales y no con el ego que caracteriza a los intelectualoides mediocres. Así pues -y creo que eso suena a profesor de universidad o a misa de nueve- Félix introduce el término “metaficción”. Y no es que lo introduzca porque él se lo haya inventado precisamente- sino porque se lo explicó a quien no lo conocía.
Me dice: “es que la metaficción exige algo más del lector...la novela se resuelve en tres páginas pero el man mete su propia carreta...osea, las tesis de grado de nosotros son metaficcionales”- apunte bastante adecuado para la ocasión teniendo en cuenta que yo estaba al frente de un computador tratando de corregir cuanta cosa podía de mi monografía - y cuando por fin la envié, pensé en que uno mismo se impone las cadenas del sufrimiento...pero tal vez haya una razón para todo esto – razón que hasta el momento ignoro- pero que me llevó al punto donde comencé la historia: el domingo por la mañana pensando en los eventos del sábado por la noche: Yo? de nuevo en un sitio de rumba, la gente? Diferente, el lugar? Distinto. La música? Muy Muy buena. El resultado? Toda la noche de pie. Y en medio de la noche? Saben qué pasó en medio de la noche???
Si quieren saberlo denle forward y verán lo que pasa.
Pues nada. ¿Qué iba a pasar?
Jajajaja
que me estoy burlando del lector – Descarda...pero inocentemente.
Me estoy burlando de que siempre esperamos que hubiese ocurrido un cuento de hadas, o que mágicamente pulsaramos “send” y llegara la respuesta de quién vio nuestro perfil en el facebook. Y precisamente de eso se trata todo este putrefacto texto que estoy escribiendo un lunes por la mañana...de lo cíclico.
Y nada pasó ese sábado en la noche porque casi todas las mujeres esperamos que siempre algo maravilloso ocurra...y las mujeres como yo, siempre estamos pensando en qué momento llegará el momento menos pensado. Y de eso pueden dar fé los que me conocen bien: si en el diccionario hubieran fotos, la palabra planeación tendría la mia, claro que no precisamente en bikini.
Entonces me pregunté: ¿cuáles son las razones para que no haya interés en conocer a ninguna de las personas que aquí se encuentran? ¿estoy acaso predispuesta a que ninguno de ellos me va a aportar nada? AH! UN PEDAZO DE HUEVO EN EL TAMAAAAAL GRRRR! Y LO PEOR ES QUE NO PUEDO DECIR NADA PORQUE ESTOY EN CASA AJENA...¡claro! ¡Eso es! Es un problema de intelecto...versus predispocición clarística. Es un problema metadramático! Y esta vez, espero ser yo la que me haya inventado el término y esté presentándolo a ustedes en este momento: “El metadrama es aquella facultad de la mujer -y de algunos hombres- de hacer un viaje interior al fondo de su drama y descubrir ahí las razones por las cuales hace frecuentemente preguntas como 'me pidió el teléfono pero ¿por qué no me llama?' o 'ya tiene novia y no puedo decirle nada porque no soy nada de él!' (expresiones basadas en la vida real). He ahí como en la novela personal de Clara, la percepción metadramática de la vida es fundamental: sin drama, no hay vida y no hay drama sin vida.” Waaash! ¡Qué teoría! Después de esto me pueden dar el doctorado Honoris Causa en Harvard...y creo que no me pondría brava ;)
Ese sábado, entonces, pensé en que su evolución intelectual, la mujer ha subido sus estándares con respecto a lo que quiere, o mejor, a quien quiere. Ya no nos conformamos...siempre vamos más allá. Caso contrario a la mayoría de los hombres (y ahora no me vengan con el discurso de que los odio porque la verdad es que los amo...y si creen que soy feminista, busquen feminismo en google y probablemente encuentren que muchos hombres heterosexuales también lo son y que muchas PERSONAS comunes y corrientes también lo son) ah si...la mujer ha subido sus estándares y los hombres los han bajado: me encuentro hace unos días con un fulano y digo para mis adentros: esa es la novia???? uy cambió a la anterior (que tampoco es santa de mi devoción) por esta??? UUUY una de dos: o se enamoró el hombre, o consiguió lo primero que encontró (y que dio papaya)... contrario a las viejas! Nunca verás a una vieja retroceder...o por lo menos no a las que valen la pena: el siguiente siempre superará al anterior, aunque sea en algunos centímetros (de estatura)...nos demoraremos más, pero por obvias razones, conseguiremos un mejor...especimen? Waashh ahora si sonó como si los odiara. Y no. LOS AMOOOOOO...pero al parecer en pleno siglo XXI seguimos basándonos en casi los mismos aspectos para escoger pareja que en la época de las cavernas...Listo me acabé el tamal...y ahora que he planeado maquiavélicamente mi plan, voy a llevar los platos a la cocina junto con las hojas del tamal en las que el pedazo de huevo quedó envuelto buajajá...y las depositaré en la basura.
Un Sábado más. Un sábado metadramático...o debo decir: un sábado previo a un domingo metadramático. Entonces viene el momento importante de la historia, el momento crucial del sábado. Le he dicho a quien me acompañaba que íbamos a pasarla de maravilla...y en mitad de la noche ¿saben qué pasó? ...PUES NADA. Simple diversión. Cero drama. ¡CERO DRAMA! ¿Cómo así? Sin drama no se puede. Entonces tomé el drama de mi acompañante y lo volví añicos diciéndole: “nena, mira que te levantaste algo mejor esta noche (e internacional lero lero)” en cambio tu otro levante de la noche terminó rumbiandose con otra muchacha mucho más feita que tu y mirando ardido cuando el argentino te coqueteó. Y si. Yo también estaba ahí, oyendo lo que el otro argentino me preguntaba...pero como no había drama, no era significativo para mi. Es decir, necesitaba que hiciera algo que me demostrara lo interesante que era...que se pusiera en un lugar inalcanzable...pero mi problema era que ya sentía que era tan normal que, si bien me hubiera gustado seguir en contacto con él, no me afectó cuando se fue...En el caso de mi acompañante, lo que siguió fue la cara de lástima...el drama se había ido y no había dejado huella.
Los dramas significativos, osea aquellos que nos marcan, implican un crecimiento personal. Implican, para las mujeres, no volver al punto de partida, sino levantar la cabeza y mirar al pasado con satisfacción...con la satisfacción de haber superado esa primera etapa y buscar a alguien por el que valga la pena pasar un nuevo drama. No sé cómo será en los hombres esa etapa mental, pero me atrevería a pensar, viendo la evidencia, que ellos involucionan, por el temor a quedarse solos.
Sin embargo, incluso si el drama contribuye a la resolución EXITOSO del conflicto en la novela, (en la novela de la vida, quiero decir) creo que mi experiencia metadramática contribuyó a un plan único y mordaz en el que la beneficiada fuera yo...pero el problema radicó en que, al pararme frente a la caneca de la basura y empujar las hojas del tamal con el tenedor, el huevo cayó justo a los pies de mi tía.