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viernes, 8 de febrero de 2013

La maldita palabra (Soundtrack edition)


Citándome a mí misma (¿qué tal ese ego? ¿ah?) he de decir: «Definitivamente esta palabra nos cagó la vida a las mujeres: “intensidad”».

«Usted es una intensa», «no haga esto o aquello porque va a parecer intensa», «qué pereza
Fulana, qué vieja tan intensa» y la peor de todas: «¿será que soy muy intensa?».

No digo que no las haya y no digo que así las quieran ellos… solo digo que no hay peor etiqueta que la autoimpuesta o que aquella que nos niega algún derecho.

¿Y qué derecho me quita el que me digan intensa?
Ninguno.
Ninguno, sí y solo sí no creo que lo sea.
Si me dejara convencer de que lo soy, yo misma estaría feliz con que me traten como quieran o con que creyeran de mí incluso aquello que no soy.

Señores: nos hemos cagado la vida con esa maldita palabra.




Pero si hay algo peor que le digan a uno que es intenso, es que le digan que está desesperado.
¿Desesperada por qué? ¿Por querer algo bueno para mí y quererlo ya?

(Inserte aquí risas mentales de programa de televisión de los 90).

¿Acaso no quieren todos los humanos ser felices y, ojalá, en el menor tiempo posible?

¿Quién dijo que hay un tiempo para empezar a que uno tome las riendas de su vida y que ese
tiempo vendrá solo cuando los planetas y el universo se confabulen? ¿Quién carajos dijo que
matrimonio y mortaja del cielo baja? ¿Quién mierdas se me cagó la vida haciéndome creer
que si saludo a un tipo en el Facebook no estoy dejando «fluir» las cosas o soy una intensa de
mierda?

¿Quién mierdas me va a decir a mí que no puedo decir las putas groserías que quiero decir
porque eso me quita eso que llamamos «femineidad»?

Entonces ahora resulta que soy «menos mujer» para alguien porque digo groserías, inicio las
conversaciones, escribo pendejadas en mi blog y no me tomo fotos pelando teta.

«Por eso es que no la llaman».

Pues si es así, entonces que ni me llamen… a la mierda los tipos que buscan a la tonta. Esos
no se merecen ni mi saludo ni mi respeto. A la mierda los tipos que lo mandan a uno a la
zona de amigos [Oh, oh I want some more]… ¿Qué se creen? ¿se les olvidó acaso que uno viene al mundo con los polvos contados? ¡Ja! Pues ni que fueran muy bonitos.

Suficiente tengo con mis propios prejuicios de lo que debo y no debo hacer… Suficiente tengo
con mi voz interior diciéndome todo lo que DEBO y NO DEBO hacer para agradarle a alguien,
como para que ahora vengan unas cacatúas a decirme que soy una intensa, que nadie me va a querer, que no puedo y un montón de pamplinadas más.

Les tengo noticias: soy una chimba. Se han tragado de mí tipos de todos los estratos, me han
mandado a la zona de amigos tipos de todos los estratos, me han querido tipos con mente
y hermoso corazón y he querido a esos tipos con mi mente y con mi pendejo corazón de
groserías. No me las sé todas en el amor y tampoco espero llegar a sabérmelas porque toda
la gracia se perdería. He leído libros de superación (claro que no he llegado hasta Coelho porque ahí sí me suicido), he buscado la respuesta en los gurús, me he hecho la carta astral de veinte maneras diferentes incluyendo sinastrías y revoluciones solares… creo en mil cosas que nadie entendería… pero sigo convencida de que valgo la hijueputa pena de que luchen por mí.

Aun así SOY una chimba. Que me desanime, jueputa… ¿quién no?... Que me nieguen el trabajo de la vida porque alguien lea estas pendejadas y me juzgue... pues muy mal. Que alguien no se tome el trabajo de conocerme y me juzgue sin saber cuál es mi caricatura favorita, pues muy mal… Pero la cagada no es mía y tampoco puedo llamar la atención más de lo debido para que me pongan cuidado: ESO sí sería ser intensa. Saludar a un tipo y preguntarle cómo está no es ser intensa, es saludar y ya. No lo estoy amarrando y llevándolo atado hacia el altar, le estoy diciendo «hola». No me crea tan pendeja, en serio.

Hoy, después de 25 (ya casi 26) años de decirme mentiras, acepté sin hipocresía y con todo
respeto hacia mí misma dos cosas:

1. Me he mentido desde que tengo uso de razón (y ya les digo porqué) y
2. Los tipos han superado sus frustraciones amorosas con el fútbol y otros deportes.

El tipo que lideraba la conferencia (por la que estoy escribiendo esto) decía hoy:
«No siempre aceptamos nuestro deseo más profundo porque sabemos que, si los demás lo
vieran, nos daría mucha pena».

El ejemplo que daba es muy sencillo: un hombre que secretamente quiere una mujer que le
lave la ropa buscará siempre una mujer que le lave la ropa. Punto. Es que es muy bonita, ah sí.
Es que es muy amable, ah sí. Es inteligente, ah sí… pero no lava ni una camisa… no me gusta y punto.

Si hay cosas sobre las que no se negocia, esos son nuestros deseos más profundos.

(Ah sí. Si yo quisiera alguien que me lavara la camisa, tampoco se los diría).

¿Pero saben qué? De pura chévere les voy a revelar mi más oscuro deseo porque sigo
pensando que me queda casi nada por perder:

Mi yo superficial desea un cómplice con el cual sorprenderme y reírme, que tire rico y que me
suba el ego lo suficiente como para sentir que tiene el suficiente interés en mí.

Siempre creí que lo que quería era un tipo para aportarle cosas y que me aportara…
pamplinadas… al menos creo que estoy dando el primer paso para reconocer que por ahí no
va la cosa. Siempre pensé que quería un man inteligente, un man juicioso, trabajador, chusco,
jodido (que me retara al menos intelectualmente, tanto como para hacerme cantar esta canción)…

(Aquí va una parte editada que solo conocen algunos amigos cercanos dignos de mi confianza).

Y aquí vamos para el punto número dos:
¿Por qué me rindo tan fácilmente yo pero no es socialmente aceptado que un tipo se rinda?
No lo sé con certeza, pero sí tengo una teoría: el fútbol.

Si su equipo ganó, pues ellos celebran.
Si su equipo perdió, cagada pero la vida sigue y ya vendrá un nuevo partido.

Clara no. Ella llora sobre la leche derramada porque este es solo un juego… pero la liga es
mayor.

O a los que les gusta el tennis: pueden pasar horas enteras viendo un partido que para otros
pareciera no acabar. ESE es el gusto, el juego en sí. El marcador va por añadidura. Pausa para llorar sobre la leche derramada con esta otra canción y pensar en las causalidades en vez de en las casualidades.

A mí ya me está entrando la pereza por jugar. De hecho, la pereza por «hacerme» la difícil me
entró como por alláááá en el 2005… y fue cuando decidí que bastaba con NO SER fácil. Así fue como me di cuenta de que con el jueguito no se logra nada, porque siempre se está esperando anotar. Cuando uno decide amar de verdad, se quita las máscaras y apuesta porque sabe que gana por punta y punta: o bien consigue ser correspondido, o aprende una lección de valentía.

lunes, 29 de agosto de 2011

Grisales 0 - Thomas 0

Siempre he estado muy de acuerdo con expresiones como "Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie" y "Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas; ni putas, ni vírgenes; ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres". Ambas, frases de Florence Thomas, docente de la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional. Es más, cuando ella publicó su Carta abierta a Amparo Grisales, la leí con gusto y la pasé a mis amigos en las redes sociales. 


Debo admitir que también he hecho chistes y me he burlado de la actriz, porque seamos francos, uno se deja llevar por lo que dicen las masas y por los estereotipos...y porque ¡carajo! la vida es muy corta para tomarsela en serio.


Sin embargo, hoy, después de ver la entrevista que le hicieron a Amparo Grisales en Caracol, estoy más que convencida de tanto Florence como Amparo, son las más verracas, porque no tengo otra palabra para describirlo, y me perdonará la Real Academia de la lengua Española.


Sí. ¿Qué no se dan cuenta de que ambas quieren lo mismo? ¿qué acaso deben ser enemigas porque la una decidió ser empresaria y vender un producto "rejuvenecedor" (del cual tengo mis dudas pero pues me importa un pito) mientras que la otra quiso seguir el camino de las letras?


Yo me pregunto: si Amparo Grisales hubiese decidido vender paletas en la esquina de su casa, ¿Florence la hubiese criticado?


Amparo decía hoy algo como "quiero que la gente se sienta saludable" ¿qué hay de malo en eso? ¿es malo entonces lucrarse vendiendo ensaladas de frutas o siendo el dueño de un gimnasio de barrio?


Ahora bien. Si vamos a la definición de feminismo, ENTENDIDA NO COMO EL OPUESTO AL MACHISMO, sino imaginándonos que le cambiamos el nombre a "Humanismo" o, dicho de otra manera, "filosofía en la que las PERSONAS (no hombres, no mujeres, sino personas) pueden hacer valer sus derechos" estoy segura de que muchos y muchas serían los más feministas: desde Amparo hasta Florence...desde Suso hasta su antecesor Don Chinche (y esta comparación me la copié de alguien en Twitter, pero ya no me acuerdo de quién)


¡Carajo! (bis)


Estoy segura en un 99.9% de que ni Amparo y Florence quieren que alguien le pegue a otro alguien (sea hombre, mujer, niño o anciano)...estoy CONVENCIDA de que ambas quieren que los trabajos sean otorgados a la gente por su capacidad y profesionalismo más que por su condición sexual... 


¡Carajo! (redundo ¿y qué? es mi blog, lero)


Me da hasta pena de caer en esos estereotipos en que cae la gente: de ver a Florence como una "señora amargada", y de pensar que Amparo es una "cuchibarbie loba". 


Por eso es que no progresamos:porque pasamos la vida buscando construir murallas, en vez de hacer puentes. (Y qué remate tan pendejo, pero qué se le va a hacer...es nuestra especialidad como Colombianos: la moraleja insulsa que nunca aplicamos)


Gooooooooooooooooooooooooooooooooooooool del Tapitas F.C.

lunes, 31 de enero de 2011

"Mamá, estoy triunfando"



“Mamá, estoy triunfando”
Una reflexión sobre lo noticiable
(Escrito para la clase de Teoría del Periodismo)


Me lo dijeron muy claro: «váyase a estudiar a una ciudad donde haya pocos latinos porque o sino ¿cómo va a practicar su inglés?». A decir verdad no sé por qué hice caso aunque no quiere decir que me arrepienta. Lo que jamás me imaginé fue que el concepto de ciudad fuera tan distinto. Para mí, hasta ese momento, ciudad significaba «sitio donde se consigue de todo las 24 horas y hay semáforos en cada esquina». Ciertamente no esperaba llegar a una «ciudad» donde todo se cerraba a las 8 de la noche, los centros comerciales eran casi vacíos y la gente hacía los trabajos de la universidad con dos semanas de anterioridad.

Muy lindo, sí. Muy tranquilo, también. Pero lo cierto es que allí nunca pasaba nada. Si hay un antónimo de Macondo, quizás se parezca mucho a este sitio, que aunque hermoso, me llenaba de cierta desesperación. Sin duda, lo que en principio tenía en mente, era distinto.

Recuerdo incluso una conversación muy inocente de mi parte con una profesora a la que le decía: «Profe, aquí no pasa nada. Me provoca como hacer sonar al menos la alarma contra incendios, sólo para que ocurra algo. Usted que es de Toronto, sabe cómo es eso, ¿verdad?» a lo que me respondió con un «No» rotundo «Yo soy de aquí». Quise preguntarle cómo una persona jovial e intelectual como ella aguantaba vivir in the middle of nowhere pero ya era tarde, ella ya me veía como una pirómana, xenófoba sin tema de conversación.

Semana tras semana mi desesperación se hacía más evidente. Al principio creí que era el no tener mucho qué hacer por ser invierno. Pero no, era la ausencia de noticias lo que me desesperaba, la falta de hechos, esa sensación de aburrimiento y el sentimiento de que la vida se vuelve rutinaria…sin historias, sin novedad. 

Un día llamé a mi casa y le dije algo como: «Mamá, ¡salí en el periódico! Entra al correo y miras la foto». Muy propio de lo que en Colombia es noticia, mi mamá me respondió: «Mija, ¿cómo así?, ¿usted a quién mató?».

Eso no sólo me mostró que todos los conceptos varían, sino que lo noticiable aquí es verdaderamente diferente de lo noticiable allá. ¿Será que aquí en Colombia tengo que matar a alguien para salir en prensa? ¿Será que hay una tendencia en Colombia de que lo negativo es noticia?

Las teorías de lo noticiable hablan de que lo novedoso, lo importante, lo grave y lo extraordinario son noticia. Pero en un pueblo donde nada ocurre, quizás «la corrida de un catre» se convierte en noticia. Tan pueblo era esa «ciudad», que enviaron un reportero del periódico local hasta la pista de hielo donde estábamos los estudiantes internacionales, para tomarnos una foto y preguntarnos de dónde veníamos. Claro, ni se molestaron en verificar si yo era de Colombia o de Columbia -aunque debo excusarlos porque para los anglófonos la pronunciación de ambas palabras es igual- y por consiguiente el pie de foto quedó tal cual.


Foto: The Leader Post, Feb 17, 2007

Francamente en esa época no vi qué tendría de rara nuestra visita pero hoy en día me pregunto si será que secreta o abiertamente, ¿todos queremos nuestros cinco minuticos de fama? ¿Por qué a los canadienses de aquella ciudad podría acaso interesarles que fuésemos a patinar en su ciudad? ¿Qué era lo relevante para la comunidad en el momento? ¿que viniera gente joven a su ciudad, dada la baja densidad de población canadiense? ¿que fuésemos extranjeros? ¿que no supiéramos patinar en el hielo y nos tocara hacer «el trencito»? y si así fuera, ¿por qué nos sacaban en la sección de deportes? ¿Tendría el periódico intereses religiosos en la IVCF, la comunidad cristiana que nos invitó a patinar no sé aún si con ánimo de convencernos de sus creencias o simplemente brindarnos un rato de sano esparcimiento? ¿Sería el reportero miembro de dicha comunidad y sería por eso que para él era noticia? ¿Sería importante para el lector local? Repito: el grado de noticiabilidad es diferente para cada comunidad y para cada individuo.

Tal vez esas preguntas ya poco importan. Es ahora, cuando veo en los diferentes medios las noticias que me parecen irrelevantes, que ya no me pregunto si habrá alguien en el mundo al que le importen. Tengo la absoluta certeza de que hay por lo menos una persona: el periodista.

Es al periodista a quien debe importarle el mundo entero. Es el periodista quien debe adquirir un compromiso consigo y con la patria para buscar lo relevante y transmitir, en lo posible, aquello que él mismo vio en la noticia. No digo que transmita sus posiciones frente a los hechos, pero sí el interés mismo en lo que ocurre. Es justo el periodista el que se encarga de que su voz sea oída u opacada, opacando también las voces de otros.

Claro, siempre habrá dilemas éticos y morales. Muchas veces no será sólo la relevancia de los hechos lo que haga dudar al reportero de si es una historia publicable o no, sino también el encontrarse con material de especial tratamiento, con seres humanos que dependen de lo que él diga de ellos, con posibles acciones legales y cuestiones estatutarias o incluso, con los dilemas propios y la falta de objetividad; si es un apasionado de las historias, el periodista encontrará la forma, el momento y el medio para contarlas sin dañar y sobre todo sirviendo a la democracia, como lo plantea uno de los teóricos más citados en el periodismo: Bill Kovach.

El periodista tiene poder de decisión y puede limitar sus historias y sus fuentes, haciendo de ellas un caos que venda o ampliarlas para que haya luz sobre las mismas y, de esta manera, hacer patria. Si se apasiona haciendo lo que sabe hacer, posiblemente contagiará a otros y querrán ver más de su trabajo. Es él mismo quien se encarga de que sus historias parezcan banales, o quien las presenta como un hecho apreciable para una comunidad. 

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Kafka y la puta

El sueño de muchos de nosotros era traducir. Tejer historias que no nos pertenecían pero que eran bien pagas sin sacrificar nuestros valiosos días de juerga y cerveza helada. ¿Enseñar? a pocos les gustaba. Era algo que hacíamos en parte por obligación y en parte por ganarnos unos pesos para las fotocopias.

-"Yo voy a hacer mi tesis en traducción"
-"¿De profe yo? ¡ni loco!

Ahora, ¿cuántos de nosotros dimos el paso hacia adelante y dijimos "haré el exámen y sacaré la licencia oficial de traductor"?. No conozco el primero.

Pasan los años y te atrapan. Cada día la rutina se hace más insoportable. Te preguntas si acaso eres...

-"¿Y si soy una prostituta? ¿Y si...si acaso mi destino es ser enviada a satisfacer a los clientes mientras otro aumenta sus ingresos a costas mías? ¿Y si la gente espera de mi que me comporte como tal? ¿Y si trabajo tanto que no puedo ahorrar para cambiar de trabajo porque para cambiar de trabajo necesito estudio y para estudiar necesito dinero y el dinero sólo me lo gano puteandome?

La rutina, el círculo, el miedo al cambio...¿desde cuándo la zona de comodidad se nos ha convertido en una zona de calamidad en la que "más vale malo conocido que bueno por conocer"? ¿desde cuándo la sociedad pide que sigamos atados a profesiones, compromisos, matrimonios, amistades, lazos, televisores viejos que no podemos arrojar por la ventana? ¿desde cuándo las profesoras pueden compararse con las prostitutas? ¿desde cuándo nombro mis entradas de manera tan fuerte y digo cosas tan ácidas en el blog? 

¿Soñé que era una puta? o al despertar la puta soñó que era una profesora?

lunes, 3 de mayo de 2010

Día tras día...

En mi casa hay una gotera.

¿?

Lo interesante no es eso. Lo interesante no es que haya una gotera o que esta semana haya llovido por ratos. Lo interesante es el sonido que produce.

Me recuerda un poco un cuento de Poe: el pozo y el péndulo, que habla sobre los castigos agudos. Me recuerda que puedes matar a un hombre de desesperación con solo hacerle oír diariamente un sonido que se repite. Me recuerda que puedes matar a un hombre a cosquillas.

El punto es que me encanta herir. No tengo idea de dónde tengo el aguijón, pero sé que lo tengo. El problema es que ante lo que considero bello soy indefensa. O en palabras de Laura: "usted me apendeja".

Por otro lado estan mis amigas. Quienes por estos días viven todo lo contrario a mi.

- Me dijo que prácticamente había pensado en mi como algo más que la oficial...pero que eso lo asusta, por eso quiere estar con la otra.

A lo que respondo:


Clari - Feliz es pokito dice:
*no entiendo a los manes, no los entiendo
*se la pasan la vida entera buscando la madre de sus hijos
*y cuando la encuentran PAF!
*se van con la primera puta ke los trata mal
*ke diske porke UNO ES MUCHO

Y si. cuando alguien te diga que eres MUCHO para él/ella, créele.

Yo también pasé por ahí. He tenido miedo al compromiso. Pero es que eso es un problema de uno, no del otro...menos mal que esa etapa se acabó y estoy en el punto medio: ni soy (y espero no serlo) la vieja que tiene al man con la correa, ni la que se asusta y sale corriendo (la que siempre fui)...

Los humanos somos humanos. Eso no es nuevo. Pero 1) no justifica que dañemos a otros y 2) las reglas universales donde se explica cómo tratar a cada uno de los mortales se me perdieron, por lo tanto ya no existen.

Ah. Estoy tan feliz. Pero sigue lloviendo.
Y llueve porque hay gente que aprecio y quisiera que viviera lo que yo en este momento. Gente valiosa. Gente dispuesta a querer. Gente que tiene que callar para evitar salir peor de herida. No es justo. No es justo con mis matas. No es justo con la humanidad. No es justo con el resto de las mujeres que se levantan día a día para hacer de su entorno algo maravilloso y simplemente las flores se marchitan a su alrededor. No es justo con el resto de seres vivos. No es justo que no se enseñe a querer en los colegios. No es justo que no hayamos podido ponerle internet a Angie. No es justo que este texto no tenga sentido. No es justo que yo tenga alas y tenga con quien volar pero que la ropa no se haya secado y esté en shorts haciendo este post. No es justo que tenga internet, las notas listas y todo lo demás y PAF! la carita feliz me siga picando el ojo. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa 

Aún con todo y eso, ¿les he dicho que poderme despertar con esa sonrisa no tiene precio?

domingo, 4 de octubre de 2009

Del dulce sabor del chisme...

No lo puedo evitar.
Soy una chismosa compulsiva.

La pregunta es: ¿Qué ocurre cuando a uno ya no le interesa saber más sobre las vidas de los demás y aun asi, las vidas de los otros lo persiguen? ¿Existe alguna posibilidad de que uno le huya a los chismes? ¿o será que en el fondo uno quiere saber?

¡Hombre! Supongamos que usted está feliz de la pelota, que ya tiene su carrera o la está haciendo, ya tiene nuevos amigos, ya sabe para dónde va, o por lo menos tiene idea...y ¡cataplum! Un día de la nada se encuentra con que su compañerito de 3º de primaria lo ha agregado al facebook. Si. ¡Ese! Ese mismo. El que le quitaba las onces, el que le pateaba la lonchera...¡Ese!...El que le pegaba al del frente y luego le echaba la culpa a usted...¡si! ¡Ese! ¡Ese mismo!

Uno se queda mirando ese request...
Uno lo mira...
Uno lo miiiiira...
Uno lo mira y dice ¿será?

¿Será que lo agrego?

"¡Ah! ¡Qué carajos! Han pasado ya como 15 años, imposible que siga siendo el mismo guache...agreguémoslo, ¡qué carajos!...Muestre a ver...chismosiemosle el perfil al pizco este a ver qué tiene...vea pues, está casado...muestre a ver las fotos...Rusia...Thailandia...Uzbekiztan...Tayikistan...Claristán... RRamiriquí... uy pero le ha ido como bien, ¿no? muestre a ver a quién tiene de amigo...ekis, ekis, la mamá, esta debe ser la prima...uy es igualita...uy no! ¡No lo puedo creer! Este tipo tiene aquí a ______________ (inserte aquí el nombre de aquella niña o muchacho que le movía en piso en sus épocas de colegio y/o similar)

...

Después de un breve silencio mental...y de pensar...la agrego, no la agrego, lo agrego, no lo agrego...


Suena un ligero "¡Pop!"

¡Y es adivinen quién! ¡Su nuevo amigo en facebook! Si si si, ¡el mismo! Ese que le quitaba las onces, el que le pateaba la lonchera, le pegaba al del frente, le echaba la culpa a usted...(y todo lo que ya dijimos) ¡ESE! ¡El que usted acaba de agregar! Ese que le está hablando ahora en el chat de facebook y que le dice: "Ombe Gustavo, hermano cómo te ha ido?" o "Nati, tiempo sin verte!"

¡Ese! Al que por...gu...o por lo que sea, usted acaba de darle el messenger porque chatear por facebook es una mamera.

Ya es muy tarde.
Usted ya está chateando con él y, para su desgracia, ya intercambiaron celulares. Para colmo de males, el tipo le dice: "¡Ah que bueno! ambos somos _________(inserte aquí Tigo, comcel, movistar o cualquier otro operador telefónico).

Llegados a este punto, usted no sabe cómo carajos es que son ahora los mejores amigos...pero en su cara se dibuja una sonrisa y dice para sus adentros "Cómo soy de malo(a)...el tipo ya ha cambiado, es un tipazo!"

JA!
Si, como no.

A la semana siguiente, el tipo lo llama.

"Qué más Gustavito? (o Nati...o lo ke sea)
Tons qué? Te pasás por aquí ombe y nos tomamos un café?"

Adivinemos cuál es su respuesta.

EXACTO.

Usted le dice que claro que ni más faltaba, que dónde se ven.

Se ven.

El tipo llega pinchadisimo en un BMW último modelo. Se toman un café y comienzan a recordar viejos tiempos. En una de esas el tipo dice: "Si Gustavito, yo me acuerdo que a vos te gustaba la monita aquella...¿cómo se llamaba? ¿Patricia? Ah, esa monita...me la encontré en un evento el año pasado...si...un coctel de la inauguración del nuevo campo de golf que hubo...maginate que la monita vino y tales...y claro, tocó hacerle el favor"

Usted se queda callado y para disimular lo incómodo de la situación, le dice: "Ve...noo...a mi no me gustaba la monita...a mi me gustaba era Juliana...yo hubiera dado la vida por darle aunque fuera un pico"

"¿Juliana?"

"Si, Juliana Riveros, si se acuerda?"

"Si claro, yo me casé con ella"

sábado, 5 de septiembre de 2009

¿Y Qué más quiere? ¿Una limonadita de mango?

"¡Maginese!"

Llegamos al restaurante. Eramos un paisa, un costeño, una manizalita, dos rolas, un costarcience y un filipino. El filipino, ¡ja! ni papa de español, las rolas, ni papa de costeñol, el paisa y la manizalita, por allá quien sabe qué idioma raro hablararian...¡ej ave maría!...¡ah claro! estaba la profesora gringa con pinta de profesora gringa ¿no? (léase: falda hasta los tobillos, sandalia melgareña, camisa holgada, mona, flaca y de ojos claros...y si, es probable que yo también me empieze a vestir como monja desde el martes...pero bueno, en fin)

Llega y dice esta gringa: "si buenas que para lo de comer y que tales"

(Ay a ver? obvio que no dijo asi...peren reformulo: "Yes goods. We're hungry you mf...and so on and so on" juaaaas juassss...mentiras tampoco dijo asi.

Y entonces figurese que nos pasaron el menú...y eso claro! viene en inglés! (juajuajaujaujauajaujaua)

y entonces empiezan estos colombianos: ke yo quiero tales y los otros que yo quiero tales y el filipino kuhgdfhgkdh hfkri hijr!!! @hgi5&$·%/I !!! y al costaricence todos le preguntabamos que de qué parte de Colombia era juajuajuajuajua....hasta que por fiiiin todos ordenamos.

Cada uno pidió ahi sus cosas. Y yo dije: bueno, a mi deme un "mango iced tea". Y van y me lo traen....y eso todo café... y dice el costeño: "Tu lo que pediste fue una aguapanela!"

Y le digo yo,

"No parce, lo que yo pedí fue una limonadita de mango".

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